Proyecto Mar Menor

Entre la política de la Piscina y la del Almendro.

El Mar Menor está enfermo. No es una elucubración mental, es un hecho: hace más de 25 años, el departamento de ecología de la Universidad de Murcia ya lo decía. Desde entonces, en vez de administrarle las medicinas apropiadas, al enfermo le han procurado diferentes curas parciales, según las prescripciones facultativas del color del enfermero de turno o, lo que es peor, en la mayoría de las ocasiones, se ha obviado por completo su situación.

Tras el caótico verano de 2016, donde se pierden la mayoría de las banderas azules, cuando se llega a un punto casi insostenible, tanto para la laguna como para la opinión pública, mientras las conversaciones entre técnicos y científicos trataban de dilucidar si el Mar Menor había alcanzado ya su punto de "no retorno"… parece existir un consenso sobre el Mar Menor: está en la UCI, pero por fin todos los médicos trabajarán unidos.

Pero la tozuda realidad es bien distinta: Continuas desavenencias mostradas entre los grupos parlamentarios de la Asamblea Regional; graves discrepancias sobre el Plan de Gestión Integral de los Espacios Protegidos del Mar Menor propuesto; escasas soluciones, muchas injustificables (como los caros e inútiles tanques de tormentas, que se llenan en menos de cinco minutos de lluvia, o el famoso filtro verde que procesará unos 15 m3 por día, cuando el "río" Albujón introduce en la laguna casi 1.000 m3 diarios); medidas profundamente equivocadas (como la "araña finlandesa" que tuvimos hace poco rastrillando el fondo del Mar Menor). Ahora resulta que el propio Comité de asesoramiento científico se encuentra ignorado y dividido.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

Bien sencillo: los partidos políticos anteponen sus propios intereses al interés general. Imposible llegar a los necesarios acuerdos para que el Mar Menor vuelva a ser la laguna salada más importante de Europa, como lo fue en el pasado.

A un lado encontramos un partido arrogante, que, sin escuchar a los que saben, quiere convertir el Mar Menor en una enorme piscina de aguas transparentes, olvidando que las piscinas tienen cloro y carecen de vida. Nuestro Mar Menor ha sido único mientras se ha preservado su enorme biodiversidad, antes de las continuas agresiones (dragas, regeneraciones de playas, puertos deportivos, y la más absoluta falta de control de los vertidos al Mar Menor en aguas residuales municipales y de origen agrícola). Son los de la política de la piscina.

De otro lado, la oposición, cuyo único interés es cargar contra la agricultura en la comarca del Campo de Cartagena y el Mar Menor, como si el único culpable del desastre ecológico fuera el sector agrario (que buena parte de culpa tiene, pero, evidentemente, no toda). Según la oposición, la comarca tendría que depender de la agricultura ecológica y el secano. A estos partidos poco importan las decenas de miles de personas que se verían en la calle, o el enorme agujero al PIB regional. Son los de la política del almendro.

En medio, tenemos a los que no se mojan, ni por el Mar Menor. Nadie sabe realmente qué proponen, pues cada día dicen una cosa diferente. Los murcianos necesitan más soluciones y menos demagogia.

Bueno, y el "nuevo" partido, donde su líder compara el Mar Menor con el Prestige. Aquello fue un accidente imprevisto y requería una solución nacional. Nuestro Mar Menor lleva casi 30 años sufriendo agresiones y las soluciones pasan por decisiones políticas regionales y municipales. Algunos nos quieren hacer olvidar su propio pasado, su participación en este desastre.

En Alternativa Regional, primero hemos ahondado en las raíces del problema, reuniendo un equipo de expertos en diferentes materias, escuchado las voces de todos los sectores implicados.

Luego, vistos los diferentes problemas, Alternativa Regional ha redactado un borrador básico de Ley Integral del Mar Menor y la Comarca del Campo de Cartagena, que contempla soluciones para cada una de las diferentes afecciones y colectivos implicados (el medio ambiente y su protección, el sector agrario, el sector turístico y los habitantes de los municipios ribereños).

Alternativa Regional ofrece sus propuestas a toda la sociedad murciana, a todos los colectivos implicados, con el fin de poder redactar la Ley Integral que solucione, de forma definitiva, este grave desafío, fundamental para nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Es la hora de la sociedad, la hora de aportar soluciones a nuestros problemas. Sin piscinas, sin almendros y sin demagogia barata. La hora de Alternativa Regional.